Los acantilados blancos de Dover

Fecha: Viernes, 05 de abril de 2013. Escrito en Viajes

qh0006-dover-acantilados-faroSurgiendo como un límite que se diría artificial entre el cielo y la tierra, por lo imponente de su color y sus formas, descubrimos los acantilados blancos de Dover. Esta muralla natural se alza en la costa de Sussex, al sureste de Inglaterra, entre Seaford y Eastbourne.  Dover tiene uno de los puertos más importantes de toda Inglaterra tanto por tráfico de mercancías como por el de pasajeros. Desde este punto geográfico, en días claros se puede columbrar la costa francesa, al otro lado del estrecho de Dover o paso de Calais.

 

Los acantilados  forman parte de un parque natural llamado Seven Sisters Country Park, cuya extensión es de 280 hectáreas. La ciudad de Dover, con alrededor de  39.000 habitantes, se encuentra a poco más de 18 millas náuticas (unos 34 kms) de la Europa continental.

Son muchos los turistas que prefieren dejar de lado la ciudad para entregarse por completo al placer que produce la inmensidad de los acantilados, tan numerosos por aquí. Aquellos que deseen acercarse a esta maravilla disponen de varios cruceros que ofrecen recorridos turísticos. Y si se tiene intención de ahondar aún más en lugar, no se podrá obviar en modo alguno el histórico castillo de Dover.

Desde la costa francesa, el acantilado se presenta sus 106 metros de altura como una muralla divisoria que encandila por su luminosidad, en ocasiones matizada de gris. La tonalidad blanquecina predominante en tal obra de la naturaleza se debe a estar compuesta de carbonato de calcio (lo que comúnmente denominamos tiza).

Como no puede asegurarse la solidez de dicha formación geológica, se recomienda a quienes la visitan no acercarse demasiado al borde; es aconsejable mantenerse a una distancia de al menos cinco metros del mismo. La realidad y los números que han presentado los estudiosos del tema aseguran que la acción del mar menoscaba anualmente entre 2 y 5 centímetros de su superficie.

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La confusión del término latino album y el celta albion dio lugar a leyenda que atribuye el nombre clásico de Gran Bretaña -Albión- al color de los acantilados de Dover. No obstante, la raíz indoeuropea común y su uso frecuente en topónimos parece fuera de duda. En cualquier caso, estos cantiles blancos ya empezaron a conformarse durante la era glaciar, dando lugar finalmente a una suerte de barrera natural cuasi inexpugnable por eventuales invasores procedentes de allende el mar.

En esta maravilla natural habitan diversas especies animales, predominando las aves. La National Trust (algo así como el Patrimonio Nacional británico) la ha incluido entre sus lugares más relevantes.

Por otro lado, sorprende comprobar cómo en estos mismos acantilados existen zonas de cultivo de trigo que contrastan abrupta y bellamente con el blanco total de la formación y el azul del cielo.

Resulta una experiencia inolvidable visitar el White Cliffs Experience, un centro de interpretación donde se nos relata la historia de este territorio.

Artículo redactado por Qué hoteles.com - Búsqueda y reserva de hoteles en www.quehoteles.com
Fecha de publicación: 02 de octubre de 2008

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