Cómo te recuerdo mi lindo pueblito/ con tu aire húmedo y denso de día/ noches cálidas de fantasía/ pobladas de magia/ de encanto infinito

Fecha: Jueves, 11 de abril de 2013. Escrito en Frases

Estos versos pertenecen a la pieza titulada Añoralgias, definida como zamba catástrofe, que formaba parte del espectáculo Luthierías, estrenado por Les Luthiers el 30 de mayo de 1981 en el Teatro Astengo, de Rosario, Argentina. En palabras de los propios artistas, esta zamba es el reiterado lamento del que ha debido abandonar su terruño y lo evoca con la emoción de la distancia. El autor describe las características de su tierra natal y, tras recordar todo lo que dejó atrás, le queda bastante claro qué haría si pudiera volver a su pueblo.

Añoralgias es un vocablo inventado que viene a significar "mezcla entre añoranza y nostalgias"; la zamba (no confundir con la samba) es un baile tradicional argentino; y lo de catástrofe, hay que escuchar la canción o leer la letra para entenderlo.

Ironías aparte, podría decirse que esta morriña o saudade es el motor de lo que José Antonio Pérez Rubio, Decano de Facultad de Estudios Empresariales y Turismo de la Universidad de Extremadura, denomina turismo paisano, de corazón o de raíz: las visitas del emigrante y sus descendientes al lugar de origen de aquél. Un segmento turístico digno de una atención que ya está recibiendo en países como Italia e Irlanda. El reto actual en España sería consolidar el turismo paisano con visión de futuro, para cuando haya desaparecido la primera generación de emigrantes.

Principalmente, si bien no de forma exclusiva, estaríamos hablando de turismo en el medio rural, aunque cabría plantearse si también se trata de turismo rural en la acepción más convencional del término. Porque ¿en qué consiste el turismo rural? ¿Es realmente la versión moderna del beatus ille horaciano aderezado con las Bucólicas de Virgilio?

Una visión satírica del tema, el famoso monólogo sobre el turismo rural de El Club de la Comedia -interpretado por Verónica Forqué e incluido en el libro El Club de la Comedia contraataca- se ha convertido en un clásico del reenvío por imeil (nefasta costumbre la del reenvío indiscriminado y masivo) pero, ¿no hay un poso de verdad en esa caricatura? El anuncio de la abuela de la fabada Litoral que va a la compra en su todoterreno y le da al dominguero la fabada de lata por casera, no suele estar tan alejado de la realidad.

¿Qué es lo que realmente busca el turista? No se pretende conocer modos de vida distintos, porque en el fondo los que allí se dan son similares a los de las ciudades, con menos servicios y menos coches. Y con el ocio juvenil ocurre tres cuartos de lo mismo: básicamente consiste en piscina, botellón y discoteca. Se intenta trasladar la comodidad urbana al entorno rural, y se consigue.

Y en otro orden de cosas, ¿dónde está el límite?, ¿hasta cuándo se puede seguir abriendo casas, hoteles y apartamentos rurales?, ¿se atajará algún día la costumbre de subvencionar a desaprensivos que se construyen un chalé de lujo con dinero público, la oferta alegal/ilegal y la falta de homogeneidad en la regulación del sector?

Habría que plantearse asimismo, desde el punto de vista sociológico, si se ha de conservar el campo intacto, como un parque temático, a lo Bienvenido, Mister Marshall, para solaz del urbanita estresado. ¿Y qué pasará con los oficios tradicionales cuando fallezcan los ancianos que aún los conservan? ¿Cómo se halla la capacidad de carga de una fiesta popular? ¿Qué se podría calificar hoy, o mañana, como auténtico?

Muchas interrogantes difíciles de responder, pero que salen inexorablemente al paso del desarrollo turístico.

Nota: Si puedes, ve a ver a Les Luthiers, no te arrepentirás.

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