En general: Propensión del consumidor a querer emular el comportamiento de vida y de compra de la clase social igual o superior a la suya propia.
En turismo se aplica, con un sentido más negativo, cuando el fenómeno turístico aparece como explotador de los pobres y débiles, con efectos nefastos: existencia de guetos lujosos en zonas subdesarrolladas, desaparición de la cultura de la comunidad receptora ante la cultura dominante que llega y mercantilización de las tradiciones locales.
También puede utilizarse cuando simplemente se constata que la observación del turista o visitante puede inducir a cambios de actitudes, valores y comportamientos por parte de los residentes. Un ejemplo paradigmático fue la introducción del bikini en España por las turistas extranjeras.