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El
subtítulo de esta obra resume a la perfección
su contenido. Jorge Vila Fradera, fundador de la
prestigiosa Editur,
ya fallecido, relata en él sus experiencias
a lo largo de toda una vida consagrada al turismo.
El volumen comienza con un prólogo,
que deriva en una semblanza del autor, a cargo del
periodista Jaime Arias. Le sigue una introducción
del propio Vila, donde define su obra como esbozo
de un ensayo histórico sobre la gran aventura.
A continuación se desarrolla el contenido
fundamental a lo largo de veintitrés capítulos,
divididos en dos partes (la primera centrada en
una introducción histórica y la segunda
dedicada, en esencia, a analizar la situación
del sector en el momento de escribirse la obra).
Un apéndice inmediatamente posterior
recoge reflexiones de diversas personalidades y
profesionales del ámbito turístico,
que vienen a corroborar lo dicho antes por el autor.
Además, dos grupos de ocho láminas
con fotos antiguas ilustran gráficamente
el conjunto.
Un índice onomástico de personajes
y otro de empresas, instituciones y entes públicos,
cierran el paginado. Es curioso que no se haya incluido
una bibliografía, máxime cuando el
texto está plagado de referencias a fuentes
documentales.
La primera parte del libro trata del despegue de
la aventura, años marcados por la precariedad
de medios: podía tardar más una conferencia
teléfonica con un hotel que los huéspedes
en llegar allí. Sin embargo, los clientes
eran menos exigentes, más comprensivos con
las improvisaciones y la falta de profesionalidad.
La evolución posterior de este aspecto fue
paralela a la producida en la percepción
del turismo entre la clase política y la
ciudadanía en general: se pasó del
recelo al entusiasmo, del desarrollo al desarrollismo.
El autor se sorprende de cómo, con tesón
y aunando voluntades, se pudo atender una demanda
en constante crecimiento (de ahí la denominación
de aventura), pero no deja de señalar
la especulación y el poco respeto por el
medio natural.
Otro punto negro en la gestión del turismo
siempre ha sido, según Vila, la Estadística.
Cuestiona que se siga basando en las entradas de
extranjeros, en la encuesta de ocupación
hotelera y las elaboradas por las CC.AA.
Tras la introducción histórica, la
segunda parte del libro versa sobre los distintos
subsectores
y circunstancias que preocupaban al autor. Trata
la hostelería, la restauración y la
intermediación.
Posteriormente resalta la necesidad del asociacionismo,
tan débil hasta entonces (a día de
hoy no ha cambiado mucho el panorama). Considera
que debería servir a tres fines fundamentales:
- Defender los intereses legítimos de sus
integrantes
- Estudiar los cambios que les afectan
- Mejorar la imagen del sector ante el resto de
la sociedad
Todo ello dejando atrás acciones inconexas
e incluso contrapuestas, y soslayando la división
administrativa territorial en la medida de lo posible.
El capítulo dedicado a las Administraciones
Públicas hace un recorrido por las distintas
ubicaciones del Turismo en la estructura del Estado
y la gran influencia del desarrollo autonómico,
que junto a una gestión más cercana,
trajo un aumento de la burocracia, un maremágnum
jurídico e interferencias políticas
en el quehacer turístico.
En cuanto a la formación,
alude a los estudios de DEAT, aprobados en 1996.
Pero aún hoy, cinco años después,
no existen carreras superiores de Turismo reconocidas
a nivel nacional e internacional, sólo postgrados
y másters propios de algunas Universidades
y Escuelas.
Seguidamente trata las infraestructuras
y transportes,
poniendo de relieve su progreso y sus deficiencias.
Por supuesto, desde 1997 la situación ha
variado, casi siempre para mejor.
Pasando a un tema más genérico, el
capítulo sobre la oferta y la demanda desgrana
los principales
tipos de turismo que se dan en España
y comenta las innovaciones más características
de la oferta, como los talones Bancotel,
el tiempo
compartido y las tarjetas de fidelización.
Al hilo de esto, el siguiente capítulo lo
dedica a la investigación, asesoramiento
y comunicación expone la segunda tesis del
libro: hay que enterrar la aventura y cambiarla
por una noción más racional del negocio.
Hablando de comunicación,
insiste en la necesidad de combatir la incomprensión
de la sociedad hacia nuestro sector.
El capítulo XV, sobre la innovación,
comienza con una retrospectiva sobre GRS y GDS y
termina inevitablemente en Internet.
Aún hoy, a pesar del tiempo transcurrido
y lo rápido que supuestamente avanza este
mundo, sigue sin ser un servicio universal y sencillo
de utilizar como otros medios de comunicación,
no habiendo cambiado sustancialmente tampoco la
concepción que de la Red tienen las empresas
de intermediación turística.
Los capítulos XVI y XVII están dedicados
respectivamente a profesionales de relevancia
y a ferias
y salones sectoriales, con extensos comentarios
sobre todos ellos.
El capítulo XVIII trata los fastos del
92, desde una perspectiva crítica, como
no podía ser menos. Después de reconocer
las mejoras que los JJ.OO. dejaron en Barcelona,
apunta episodios de desorganización e improvisación.
De la Expo denosta el dispendio y la corrupción,
temas que tanto dieron que hablar. El caso de Port
Aventura ocupa las nueve páginas del
capítulo XIX.
Después se ocupa de la seguridad y la
libertad, dos conceptos que determinan la percepción
de cualquier destino turístico. Es primordial
fijar una imagen favorable en la mente del visitante
potencial. En los tiempos que corren, no hace falta
añadir mucho más al respecto.
La experiencia personal de Vila se intercala
entre dos capítulos que hilarían muy
bien: el susodicho sobre seguridad y el que se ocupa
de la corrupción y similares, el XXII,
con casos como Sofico, Rumasa, el AVE o el del túnel
de Sóller.
Con este libro, Jorge Vila Fradera pretendía
hacernos partícipes de sus vivencias durante
los largos años que dedicó, tanto
en su vida profesional como privada, al mundo del
turismo. Dado que comenzó en la Administración,
pasando luego a la empresa privada, y conoció
de primera mano personajes y acontecimientos de
todas las épocas y lugares de España,
sus opiniones y los toques de alerta que suele dar
están respaldados por el rigor profesional
y se apoyan en los numerosos estudios, investigaciones
y estadísticas que maneja. Siempre le movió,
según confiesa, la curiosidad por conocer
las claves del fenómeno.
El paso del tiempo -cinco años- desde la
publicación de esta obra ha dejado desfasada
una parte de la misma, pero las referencias históricas
y muchos de los problemas modernos que plantea siguen
vigentes hoy.
El epílogo resume las tesis expuestas, la
visión que del fenómeno turístico
tenía su autor y sus deseos para el sector.
Según sus propias palabras: ... ha llegado
el momento de que la singular aventura se incorpore
a la historia con todos los honores y de que el
sector, maduro y consolidado, ocupe el lugar que
le corresponde en el repertorio de las grandes fuentes
de riqueza y de bienestar del país.
Este libro no se encuentra disponible en La
Casa del Libro, Libros
El Corte Inglés, la FNAC
ni la LTV,
pero sí en el catálogo general de
REBIUN
y probablemente en la propia Editur.
Reseña realizada el 14 de septiembre
de 2002. Para comentarios
o sugerencias escribe a mi buzón.
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